Ni siquiera el mexicano bien informado tendría por que saber quien es César Chávez (1927-1983), activista chicano de la época de los 60 de padres mexicanos y nacido en Yuma, Arizona. Trabajó en torno al tema del migrante, del campesino y de la educación. Su logro más resonante fue la fundación junto con Dolores Huerta de United Farmo Workers, la asociación que lucha por los derechos del campesino en EEUU.
El día de César Chávez es festivo en California, Arizona, Colorado, Michigan, Nuevo Mexico, Texas, Utah y Wisconsin. Varios parques y edificios llevan su nombre, tiene una estatua en la Universidad de Texas, e incluso su nombre es mencionado en la canción Black Man de Stevie Wonder.
Ojala México tuviera este tipo de activistas, y ojala México fuera suelo fértil para este tipo de personas que pueden lograr un bienestar general.
Sorprende entonces, la noticia del pasado sábado que un Boulervard Industrial que fue votado por mayoría para que llevasé el nombre César Chávez esta siendo pospuesto por el Gobierno de Dallas, Texas. Al parecer existe nerviosismo por admitir el resultado, en el cual el nombre de César Chávez Boulevard gano con un 52% de votos de los 20,594 votos de la consulta ciudadana. (leer noticia en íngles del Dallas News)
Al parecer el Estado buscaba darle un nombre más glamoroso al Boulevard, actualmente llamado Industrial, que se caracteríza por sus bares y sus oficinas de fianzas que por el rio Trinity que esta a su lado. La consulta es parte del proyecto de Corredor del Río Trinity para convertirlo en una zona más comercial.
Aquí vemos dos situaciones: la primera es que en muchas ocasiones la votación popular es una fórmula muy socorrida por los actores políticos para involucrar a la ciudadanía y, en muchos casos, validar sus decisiones. Esto es patente sobre todo si se puede organizar un frente común con organismos ciudadanos que pueden ejercer una mayor convocatoria. La segunda es que también hay que tener cuidado sobre que es lo que se desea realizar como homenaje a personajes. En México es muy común que los Presidentes salientes se “ganen” el nombramiento de una calle o avenida a su nombre, sin importar que tan bien o mal cuidada este dicha calle o colonia, y el tener una avenida sin pavimentar llamada “Carlos Salinas de Gortarí” es menos deseable a que no existiera una en primer lugar (aunque vaya que es representativo). En tal caso debería buscarse una manera más respetuosa de rendir tributo y no saltar a cualquier oportunidad de ponerle nombre a las cosas.